Mayonesa casera clásica
Hacer mayonesa casera es una de esas elaboraciones básicas que todo el mundo debería dominar en la cocina. Aunque hoy en día encontramos opciones muy dignas en el supermercado, ninguna puede igualar la textura untuosa y el sabor fresco de una mayonesa recién hecha en casa. Es el acompañamiento estrella para una buena ensaladilla rusa, unos huevos rellenos, pescados al horno o simplemente para darle vida a un sándwich.
Muchas personas le tienen respeto a esta receta por el miedo a que "se corte", es decir, que la emulsión falle y el aceite se separe del huevo. Sin embargo, utilizando una batidora de brazo (la clásica minipimer) y siguiendo un par de reglas de oro muy sencillas, es un proceso prácticamente infalible que no te llevará más de dos minutos.
El secreto principal está en la temperatura de los ingredientes: es vital que el huevo esté a temperatura ambiente. Además, la elección del aceite marcará el carácter de tu salsa. Si buscas un sabor suave que no enmascare el resto de la comida, lo ideal es usar aceite de girasol o un aceite de oliva muy suave. Si prefieres un toque más rústico y potente, puedes usar aceite de oliva virgen extra, aunque suele recomendarse mezclarlo para que no amargue.
Al tratarse de una salsa con huevo crudo, la higiene y la conservación son fundamentales. No requiere ningún tipo de cocción, pero debe guardarse en un recipiente hermético en la nevera inmediatamente después de prepararla y consumirse en un plazo máximo de 24 a 48 horas. Sigue este paso a paso y olvídate de los botes comprados.
Ingredientes
- 1 huevo
- 0 sal
- 10 ml vinagre de vino blanco o zumo de limón
- 200 ml aceite (de girasol, de oliva suave o una mezcla de ambos)
Preparación
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Casca el huevo directamente en el fondo del vaso cilíndrico de la batidora de brazo. Es muy importante asegurarte de que no caiga ningún trozo de cáscara y, sobre todo, que el huevo lleve un rato fuera de la nevera para que esté a temperatura ambiente.
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Añade la media cucharadita de sal y la cucharada de vinagre de vino blanco (o el zumo de limón, si prefieres ese toque cítrico).
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Vierte todo el aceite en el vaso, dejándolo caer suavemente sobre el huevo.
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Introduce el brazo de la batidora hasta tocar el fondo del vaso. Enciende la batidora a velocidad media o baja y, esto es lo más importante, mantenla completamente quieta apoyada en el fondo. No la muevas en absoluto.
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En unos segundos, verás que en el fondo del vaso empieza a formarse una emulsión blanca y espesa. Cuando veas que esa mezcla espesa ha subido y la mayor parte del aceite se ha integrado, empieza a mover la batidora muy lentamente hacia arriba y hacia abajo para terminar de incorporar el aceite de la superficie.
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Prueba la mayonesa con una cucharilla limpia y ajusta el punto de sal o de acidez si lo consideras necesario. Pásala a un tarro de cristal con tapa, ciérralo bien y guárdalo en la nevera hasta el momento de consumirla.
Consejos
- El aceite de oliva virgen extra (AOVE) puro puede hacer que la mayonesa quede demasiado fuerte y con un regusto amargo al batirlo. Lo ideal es usar aceite de girasol, o una mezcla de 70% girasol y 30% AOVE.
- Usa siempre ingredientes a temperatura ambiente para que la mezcla se emulsionen sin esfuerzo.
Información Nutricional (por ración aprox.)
| Nutriente | Cantidad |
|---|---|
| Calorías | 105 kcal |
| Proteínas | 1 g |
| Carbohidratos | 0 g |
| Grasas | 11 g |
