Coles de Bruselas crujientes en Airfryer: truco de sabor a mantequilla sin mantequilla
En casa hemos tenido que firmar un pacto de no agresión con las coles de Bruselas: él las miraba con la misma desconfianza que a las espinacas (y eso que es capaz de comerse un entrecot de kilo), y ella solo las toleraba si venían camufladas bajo alguna salsa contundente. Todo cambió el día que probamos esta versión airfryer que huele literalmente a bar de tapas cuando el ajo y el aceite de oliva empiezan a hacer su magia. El truco está en rociarlas con spray de oliva y un buen garlic salt: en diez minutos pasan de ser esas "bolitas verdes traumáticas" a unas mini-crépes crujientes por fuera y cremosas por dentro, con ese punto de sabor a mantequilla que tanto nos vuelve locos pero sin ni una pizca de mantequilla real. Como somos de los que cenamos tarde y a veces con prisa, nos encanta que la Airfryer haga el trabajo mientras montamos un bocadillo de lomo adobado o calentamos una sopita de sobre para acompañar.
La primera vez que las preparamos fue un sábado que se había resistido a llover por fin en Madrid después de semanas de cielos grises. Recordamos perfecto el olor a campo mojado que entraba por la ventana mientras las coles se doraban, y cómo el contraste con el aroma a ajo tostado hizo que hasta el gato se plantara delante de la Kitchen. No hace falta ser camionero ni haber reconstruido muros para disfrutar de este pequeño lujo: con una Ninja Foodi, una Philips o cualquier cesta que tengáis, conseguís el mismo resultado. El eje del asunto es no pasarse con el spray (una capa fina, como si pintaras una pared) y darles la vuelta a mitad de cocción para que todos los lados cojan ese color avellana que las hace irresistibles. Servidas junto a unos filetes a la plancha o como picoteo con una cerveza bien fría, se convierten en la mejor excusa para reconciliarse con las verduras sin perder ni un ápice de sabor.
Ingredientes
- 450 g coles de Bruselas
- 3 g ajo en polvo
- 3 ml aceite de oliva en spray
Preparación
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Precalienta la freidora de aire a 180 °C durante 3 minutos mientras cortas las coles de Bruselas lavadas: quita el tallo duro con un corte en forma de cruz sin llegar a la base para que las hojas se abran como un capullo y queden sueltas. A medias que las vas partiendo por la mitad longitudinalmente, comprueba que todos los trozos tengan un tamaño similar (unos 3 cm) para que se cocinen de forma uniforme y adquieran esa textura crujiente por fuera y cremosa por dentro que tanto nos gusta.
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Forra la cesta de la freidora con papel de aluminio fino, dejando unos centímetros libres en los bordes para que el aire circule correctamente y se forme esa corriente caliente que dorará las coles. Coloca las coles de Bruselas partidas en una sola capa, con el corte hacia arriba, formando un mosaico verde que apenas se toque: si se amontonan, se cocinarán al vapor y no conseguirás ese punto de caramelización que las hace adictivas.
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Rocía las coles con una capa finísima de aceite de oliva en spray, como si pintaras una pared: el truco está en cubrir cada hoja sin empaparlas. A continuación espolvorea el ajo en polvo de forma uniforme, agitando la cesta para que el aroma penetrante del ajo deshidratado se distribuya por todas las grietas y comience a desprender ese olor a bar de tapas que invade la cocina.
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Introduce la cesta en la freidora y programa 5 minutos a 180 °C. Cuando suene el timbre, saca la cesta con cuidado usando unas pinzas de silicona y remueve suavemente para que las coles que estaban en el fondo queden arriba: verás cómo los bordes empiezan a tomar un color avellana y las hojas exteriores se arrugan ligeramente, señal de que el calor está haciendo su magia sin quemarlas.
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Vuelve a introducir la cesta y programa otros 5 minutos. Al final, las coles deben estar crujientes por fuera, con los bordes dorados y un ligero sabor a nuez tostada, mientras que el interior permanece tierno y cremoso. Sírvelas calientes directamente en la mesa, en un cuenco de barro, para que cada comensal las desgrane con los dedos y disfrute de ese contraste entre la capa exterior crocante y el corazón jugoso que se deshace en la boca.
Consejos
- Si las coles quedan blandas, reduce el tiempo de la segunda tanda a 3 minutos y aumenta la temperatura a 190 °C para potenciar el dorado sin cocinarlas al vapor.
- Evita usar aceite en spray de oliva virgen extra: su punto de humo bajo puede dejar un regusto amargo; opta por un spray refinado o aplica el aceite con un pincel de silicona.
- Si tu freidora es pequeña, fríe en dos tandas: las coles necesitan espacio para que el aire circule y forme esa capa crujiente que las hace irresistibles.
Información Nutricional (por ración aprox.)
| Nutriente | Cantidad |
|---|---|
| Calorías | 95 kcal |
| Proteínas | 4 g |
| Carbohidratos | 10 g |
| Grasas | 5 g |
