Ensalada de Guisantes, Repollo y Parmesano con Menta y Perejil
La ensalada de guisantes, repollo y parmesano es como un pequeño experimento de frescura y textura. El plato, que se prepara en menos de diez minutos y no requiere fuego, combina la dulzura de los guisantes congelados, la crujiente suavidad del repollo cortado finamente y la delicada nota cítrica de la menta y el perejil. La clave de su encanto radica en la armonía entre estos vegetales y la riqueza del queso parmesano, que aporta una capa cremosa sin sobrecargar la ligereza del conjunto. Al mezclar los ingredientes con un chorrito de aceite de oliva virgen extra y unas gotas de zumo de limón, la salsa no solo realza el sabor de cada vegetal, sino que también actúa como un puente que permite que el repollo se ablande ligeramente en cinco minutos, creando un contraste de texturas que despierta el paladar. El toque final, una pizca de sal y pimienta negra, y la gratificación de reservar una cucharada de parmesano para espolvorear sobre la superficie, convierten esta ensalada en un acompañante versátil: perfecta para un almuerzo ligero, un picoteo en una tarde de verano o un complemento ideal para un filete a la plancha o una merluza al horno.
La menta y el perejil, con su aroma fresco, aportan un contraste aromático que se complementa con la suavidad de los guisantes y la firmeza del repollo. El queso parmesano, con su sabor intenso y salado, se distribuye de manera equilibrada, asegurando que cada bocado sea un viaje sensorial y una experiencia culinaria placentera para nuestros invitados. Esta ensalada es un recordatorio de que la mejor cocina es aquella que se comparte y que hace brillar los ojos de quien la prueba.
Ingredientes
- 150 g guisantes congelados
- 210 g repollo cortado fino
- 15 g hojas de menta
- 15 g hojas de perejil
- 80 g rábano cortado muy finito
- 23 g parmesano rallado (para mezclar)
- 10 g parmesano rallado (para decorar)
- 30 ml zumo de limón
- 45 ml aceite de oliva virgen extra
- 1 g sal
Preparación
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Empezamos por el final, separa 10 g de parmesano rallado y reserva para espolvorear al final. La textura fina del queso se mantiene crujiente, aportando un contraste sutil cuando se distribuye sobre la mezcla fresca.
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En un bol amplio, combina los guisantes, el repollo cortado finito, las hojas de menta y perejil, los rábanos, el resto del parmesano, el zumo de limón y el aceite de oliva. Mezcla con movimientos circulares suaves, permitiendo que los aromas cítricos y herbáceos se unan sin romper la textura crujiente del repollo.
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Cubre el bol con una tapa o film transparente y deja reposar la mezcla durante cinco minutos. Este breve tiempo permite que el repollo se ablande ligeramente, adquiriendo una textura más suave que contrasta con la firmeza de los guisantes y el crujido de los rábanos.
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Revuelve una vez más, probando la mezcla. Si lo deseas, añade una pizca extra de sal y pimienta negra al gusto. La sal realza la dulzura de los vegetales y el queso, mientras que la pimienta aporta un toque de picor que despierta los sentidos.
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Sirve la ensalada en platos individuales o en una fuente, espolvoreando con los 10 g de parmesano reservados. El queso se distribuye sobre la superficie, creando un contraste visual y gustativo que invita a degustar la frescura de cada ingrediente.
Consejos
- Evita mezclar en exceso; el repollo puede volverse blando y perder su textura crujiente.
- Si el repollo no se ablanda lo suficiente en cinco minutos, deja reposar un par de minutos más, pero no más de 10 para evitar que se deshaga.
- Para un toque extra de frescura, añade unas gotas de zumo de limón adicional antes de servir.
Información Nutricional (por ración aprox.)
| Nutriente | Cantidad |
|---|---|
| Calorías | 183 kcal |
| Proteínas | 6 g |
| Carbohidratos | 10 g |
| Grasas | 14 g |
