Queso Frito Rebozado (El Truco para que No se Derrita)
Preparar un buen queso frito rebozado es uno de esos pequeños placeres que transforman cualquier picoteo de fin de semana en una auténtica fiesta. El contraste entre la costra exterior, súper crujiente y dorada, y el interior de queso fundido y caliente es una maravilla que gusta a todo el mundo y que no requiere ingredientes complicados.
El gran miedo a la hora de hacer esta receta en casa es que el queso se derrita antes de tiempo, rompa el empanado y acabe desparramado por toda la sartén. Para evitar este desastre, nosotros aplicamos siempre dos reglas de oro innegociables: hacer un doble rebozado real (pasando la pieza dos veces por huevo y pan rallado para crear una coraza hermética) y darle un golpe de frío en la nevera o el congelador justo antes de freír.
Es un aperitivo contundente y delicioso que brilla por sí solo, aunque en casa nos encanta jugar con los contrastes a la hora de llevarlo a la mesa. Como ya sabéis, ella tiene una regla estricta con el tomate crudo: no lo soporta y lo aparta siempre. Sin embargo, nuestra sugerencia estrella para acompañar este plato es poner al lado un cuenquito con mermelada de tomate. El contraste del queso salado con ese punto dulce y ácido hace que sea la primera en mojar sin parar.
Elige un buen queso tierno o semicurado (el manchego le va espectacular, pero un gouda o edam en cuña también sirven), sigue los pasos para blindar el rebozado y prepárate para triunfar con tus invitados.
Ingredientes
- 400 g queso en cuña (tipo manchego tierno, semicurado, gouda o edam)
- 100 g harina de trigo
- 2 huevos
- 150 g pan rallado
- 0 aceite de oliva (para freír)
- 0 sal
Preparación
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Con un cuchillo afilado, quítale la corteza al queso y córtalo en triángulos o bastones de aproximadamente un centímetro y medio de grosor. Es importante que no sean demasiado finos para que aguanten bien el calor.
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Prepara tu estación de rebozado con tres platos hondos o boles: uno con la harina, otro con los dos huevos bien batidos (añádeles una pizca de sal) y un tercero con el pan rallado.
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Coge una porción de queso y pásala primero por la harina, sacudiendo bien el exceso. Luego, sumérgela en el huevo batido, asegurándote de que se impregna por todos lados y pásala por el pan rallado, presionando ligeramente con los dedos para que se adhiera bien.
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El truco del doble rebozado: Vuelve a meter esa misma porción de queso ya empanada en el huevo batido y, de nuevo, pásala por el pan rallado. Esta doble coraza es el secreto para que el queso no se escape al freírlo. Repite el proceso con todos los trozos.
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Coloca el queso rebozado en un plato y mételo en la nevera durante 30 minutos (o 15 minutos en el congelador si tienes prisa). Este golpe de frío asienta el pan rallado y mantiene el interior duro, dándonos margen para dorar el exterior sin que el centro hierva demasiado rápido.
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Pon a calentar abundante aceite en una sartén a fuego medio-alto. El aceite debe estar caliente pero sin llegar a humear (unos 180 °C).
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Fríe el queso en pequeñas tandas (de 3 en 3) para no bajar la temperatura del aceite. Fríelos durante unos 30 o 40 segundos por cada lado, lo justo para que el rebozado adquiera un color dorado precioso y crujiente.
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Sácalos con una espumadera y déjalos reposar un minuto sobre papel de cocina absorbente para quitar el exceso de aceite. Sirve inmediatamente. Como sugerencia, acompáñalos con un cuenco de mermelada de tomate o de frutos rojos para dipear; ¡el contraste es espectacular!
Consejos
- Evita quesos demasiado curados (porque no funden bien y sueltan mucha grasa) o quesos demasiado frescos y húmedos (como la mozzarella de búfala entera, que soltará agua y romperá el rebozado). Un semicurado es la opción más segura.
- Esta receta es fantástica para tenerla de fondo de armario. Puedes hacer todo el proceso de rebozado, congelar los triángulos de queso crudos en un tupper y freírlos directamente sin descongelar cuando te apetezcan (tardarán un pelín más en dorarse).
- Si quieres un rebozado con más personalidad, mezcla el pan rallado con una cucharadita de pimentón dulce, un poco de ajo en polvo o incluso unas semillas de sésamo.
Información Nutricional (por ración aprox.)
| Nutriente | Cantidad |
|---|---|
| Calorías | 380 kcal |
| Proteínas | 24 g |
| Carbohidratos | 8 g |
| Grasas | 28 g |
