Cobertura de Chocolate Fácil
Nos encanta encender el horno el fin de semana para preparar un buen bizcocho casero. Sin embargo, al ser dos en casa, solemos hornear tartas pequeñas para no pasarnos comiendo dulce toda la semana. El problema con el que siempre nos encontrábamos es que las recetas tradicionales de coberturas de chocolate están pensadas para pasteles enormes, y siempre nos sobraba muchísima cantidad.
Para solucionar ese problema de logística doméstica, hemos ajustado las proporciones hasta dar con esta cobertura de chocolate fácil en formato reducido. Es la cantidad exacta para rellenar y cubrir una tarta pequeña, decorar media docena de magdalenas o, simplemente, untar en unos bizcochos de soletilla para darnos un capricho.
Lo mejor de esta receta es su inmediatez. Al utilizar cacao puro en polvo en lugar de fundir chocolate en tableta, nos ahorramos encender el fuego o usar el microondas. Solo necesitas una batidora de varillas y un par de minutos para conseguir una crema untuosa, aireada y con un brillo espectacular.
Es una elaboración básica de repostería que te saca de un apuro en un abrir y cerrar de ojos. El único secreto para que quede perfecta es que la mantequilla esté a la temperatura adecuada y tamizar bien los ingredientes secos. Te aseguramos que, una vez que pruebes esta versión rápida, se convertirá en un comodín imprescindible en tu recetario dulce.
Ingredientes
- 115 g mantequilla sin sal
- 120 g azúcar glas
- 25 g cacao en polvo sin azúcar
- ½ cucharadita esencia de vainilla
- 15 ml nata líquida para montar (35% MG) o leche entera
- 0 sal
Preparación
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Antes de empezar, asegúrate de que la mantequilla esté a temperatura ambiente. Debe estar blanda al tacto (textura pomada), pero no derretida.
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En un bol mediano, tamiza el azúcar glas y el cacao puro en polvo pasándolos por un colador de malla fina. Este paso es innegociable para evitar que queden grumos blancos o de cacao en la cobertura final.
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En un bol amplio aparte, pon la mantequilla en pomada y bátela con unas varillas eléctricas a velocidad media-alta durante un par de minutos, hasta que blanquee y esté muy cremosa.
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Baja la velocidad de la batidora al mínimo y ve añadiendo la mezcla tamizada de azúcar y cacao en dos o tres tandas. Hazlo despacio para no levantar una nube de polvo en la cocina.
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Una vez integrado el polvo, añade la cucharada de nata (o leche), la esencia de vainilla y la pizca de sal.
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Sube la velocidad de la batidora a media-alta y bate durante unos 2 o 3 minutos más. Verás cómo la mezcla atrapa aire, aumenta ligeramente su volumen y adquiere una textura súper esponjosa y un color un poco más claro.
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Comprueba la textura: si la ves muy densa para untar, añade media cucharada más de nata y bate de nuevo. Si por el contrario hace mucho calor en tu cocina y ha quedado muy blanda, métela 5 minutos en la nevera antes de usarla.
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Utilízala inmediatamente para decorar tu bizcocho, tarta o magdalenas con ayuda de una espátula o una manga pastelera.
Consejos
- Durante el batido, para la batidora un par de veces y usa una lengua de silicona para raspar las paredes y el fondo del bol. Así te aseguras de que toda la mantequilla se integra por igual.
- Si no la vas a usar al momento, guárdala en un recipiente hermético en la nevera (aguanta hasta 5 días). Cuando vayas a utilizarla, sácala 30 minutos antes para que pierda el frío y vuelve a batirla un minuto para que recupere su textura aireada.
- No omitas la pizca de sal. En repostería, la sal es fundamental para potenciar el sabor del cacao y equilibrar el dulzor del azúcar glas.
Información Nutricional (por ración aprox.)
| Nutriente | Cantidad |
|---|---|
| Calorías | 225 kcal |
| Proteínas | 1 g |
| Carbohidratos | 21 g |
| Grasas | 16 g |
