Salsa Sweet Chili Casera (Salsa de Chile Dulce)

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Salsa Sweet Chili Casera (Salsa de Chile Dulce)

En casa nos encanta preparar nuestros propios básicos y salsas. Entendemos la cocina como un espacio para experimentar y adaptar los sabores del mundo a nuestros gustos. Esta salsa sweet chili (o salsa de chile dulce, tan típica de la cocina asiática) es uno de esos descubrimientos que, una vez que los haces en casa, provocan que no vuelvas a comprar el bote del supermercado.

El principal motivo por el que empezamos a prepararla nosotros mismos es nuestro eterno debate con el picante. Ella prefiere sabores mucho más suaves y amables, mientras que él siempre busca ese toque extra de fuego en sus platos. Las salsas comerciales a veces resultan demasiado fuertes para ella o excesivamente dulces. Al hacerla en casa, hemos encontrado el equilibrio perfecto: usamos un pimiento rojo dulce como base para dar color y volumen, y añadimos solo un par de chiles frescos para conseguir un picor muy suave y agradable. (Por supuesto, él siempre puede añadirle unas gotas de tabasco a su porción si necesita más potencia).

Además, muchas recetas alternativas o "saludables" que circulan por internet proponen endulzar esta salsa con miel. Como él le tiene alergia, nosotros somos fieles al azúcar blanco tradicional. Y la verdad es que es un acierto, porque es exactamente lo que le da a la salsa ese brillo espectacular y esa textura de sirope inconfundible.

Preparación 10 min
Cocción 5 min
Total 15 min
1

Ingredientes

  • 1 pimiento rojo mediano
  • 2 chiles rojos frescos (guindillas frescas o jalapeños rojos)
  • 3 dientes de ajo
  • 100 g azúcar
  • 60 ml vinagre
  • 180 ml agua
  • 15 g maicena
  • 30 ml agua para la mezcla de maicena
  • 0 sal

Preparación

  1. Lava bien el pimiento rojo, quítale el tallo, las semillas y las nervaduras blancas del interior. Córtalo en trozos medianos. Haz lo mismo con los chiles rojos (si quieres que la salsa pique muy poco, quítales también las semillas a los chiles). Pela los dientes de ajo.
  2. Pon el pimiento, los chiles, los ajos, el azúcar, el vinagre, los 180 ml de agua y la sal en el vaso de una picadora o procesador de alimentos.
  3. Tritura dando pequeños golpes o pulsaciones cortas. No queremos hacer un puré completamente líquido; el encanto de esta salsa es que queden pequeños trocitos rojos visibles suspendidos en el líquido.
  4. Vierte esta mezcla en un cazo o cacerola pequeña y ponlo a calentar a fuego medio. Cuando rompa a hervir, baja un poco el fuego y déjalo cocer suavemente durante unos 3 o 4 minutos para que el pimiento se ablande y los sabores se integren.
  5. Mientras tanto, en un vaso pequeño, disuelve la cucharada de maicena en las dos cucharadas de agua fría. Remueve bien con una cucharilla hasta que no quede ningún grumo.
  6. Vierte la maicena disuelta en el cazo con la salsa hirviendo. Remueve sin parar con unas varillas manuales o una cuchara de madera.
  7. Cocina durante 1 o 2 minutos más. Verás que la salsa cambia mágicamente: se vuelve translúcida, brillante y adquiere una textura ligeramente espesa y almibarada.
  8. Retira el cazo del fuego. Ten en cuenta que al enfriarse espesará un poco más. Deja que se temple a temperatura ambiente y pásala a un tarro de cristal hermético. Guárdala en la nevera.

Consejos

  • Si lo quieres un poco más picante usa 3 o 4 chiles.
  • Si te gusta el picante extremo, puedes omitir el pimiento rojo dulce y usar únicamente chiles o jalapeños rojos, pero te advertimos que será una salsa solo para valientes.
  • Asegúrate de que la maicena esté bien disuelta en agua para evitar grumos que puedan afectar la textura final.

Información Nutricional (por ración aprox.)

NutrienteCantidad
Calorías25 kcal
Proteínas0 g
Carbohidratos6 g
Grasas0 g