Pizza Blanca de Jamón Serrano, Rúcula y Ricotta
En casa, la noche de pizza es una tradición intocable. Nos encanta preparar la masa con mimo y jugar con los ingredientes que tenemos en la nevera. Aunque él es un fanático de las pizzas potentes y clásicas, esta receta es el gran triunfo de ella. Como ya sabéis que no soporta el tomate crudo (y a veces las bases de tomate triturado le resultan pesadas), la pizza blanca (sin salsa de tomate) se ha convertido en su lienzo favorito.
La base de esta pizza se unta con una mezcla súper cremosa de queso ricotta (o requesón), mozzarella, un toque de ajo y el aroma inconfundible de la ralladura de limón. Al hornearse, los quesos se funden creando una capa dorada y suave que protege la masa y la mantiene crujiente. Sobre esta crema, horneamos también un poco de cebolla roja cortada muy fina para darle un punto dulce.
Pero la verdadera magia de esta receta ocurre cuando sale del horno. En lugar de cocinar los ingredientes principales, los añadimos en frío sobre el queso fundido y caliente. Un buen puñado de rúcula fresca (territorio verde de ella, por supuesto) aliñada con unas gotas de limón, y unas lonchas de un buen jamón serrano o ibérico.
El contraste de temperaturas y texturas es espectacular: la masa caliente y crujiente, la crema de queso suave, el frescor picante de la rúcula y el toque salado del jamón. Es una pizza elegante, facilísima de hacer y perfecta para salir de la rutina en vuestra próxima cena de fin de semana.
Ingredientes
- 1 base de masa de pizza (casera o refrigerada de buena calidad)
- 200 g queso ricotta (o requesón)
- 100 g queso mozzarella rallado
- 40 g parmesano rallado
- 1 diente de ajo
- ½ cebolla roja
- 1 limón
- 50 g jamón serrano o ibérico en lonchas muy finas
- 0 Rúcula fresca
- 0 Aceite de oliva
- 0 Pimienta negra
Preparación
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Precalienta el horno a máxima potencia (unos 230 °C - 250 °C) con calor arriba y abajo. Si tienes una piedra para pizza, métela a calentar; si no, deja dentro la bandeja del horno donde vayas a hornearla para que esté muy caliente.
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Pela y pica el diente de ajo lo más fino que puedas (o pásalo por un prensajos). Ralla finamente la piel de medio limón (solo la parte amarilla, sin llegar a lo blanco). Pela la cebolla roja y córtala en plumas o láminas muy finitas.
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En un bol, prepara la crema base: mezcla el queso ricotta (escurre bien el suero si trae mucho líquido), la mozzarella rallada, unos 20 g del queso parmesano rallado, el ajo picado, la ralladura de limón y un golpe de pimienta negra. Remueve bien hasta obtener una pasta homogénea. (No hace falta sal porque los quesos ya aportan bastante).
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Estira la masa de pizza sobre un trozo de papel vegetal hasta dejarla bien fina, con un diámetro de unos 25-30 cm.
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Extiende la mezcla de quesos sobre la masa de pizza con la ayuda del dorso de una cuchara, dejando un dedo de margen limpio en los bordes para que la corteza pueda subir.
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Reparte las láminas de cebolla roja por encima de la crema de queso.
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Pasa la pizza (con su papel vegetal) a la bandeja caliente del horno. Hornea en la parte baja-media durante unos 12 o 15 minutos, hasta que veas que los bordes de la masa están tostados y crujientes, y el queso burbujea con un tono ligeramente dorado.
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Mientras se hornea, pon la rúcula en un bol. Añade un chorrito muy pequeño de aceite de oliva virgen extra y unas gotas del zumo de limón. Mezcla suavemente con las manos.
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Saca la pizza del horno. Inmediatamente, reparte por encima la rúcula aliñada y coloca las lonchas de jamón serrano de forma rústica, dejando que el propio calor de la pizza funda ligeramente la grasa del jamón.
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Remata el plato haciendo unas lascas con el parmesano sobrante (puedes usar un pelador de patatas) por encima de la rúcula. Sirve y corta al momento.
Consejos
- Si no encuentras ricotta, el requesón es prácticamente lo mismo y funciona a la perfección. Si usas mozzarella fresca de bola en lugar de la rallada, asegúrate de secarla muy bien con papel de cocina para que no suelte agua en el horno.
- Nunca metas el jamón serrano o ibérico al horno. Al hornearse, pierde sus matices, se vuelve excesivamente salado y adquiere una textura dura y correosa. Ponerlo al sacarla del horno es la regla de oro.
Información Nutricional (por ración aprox.)
| Nutriente | Cantidad |
|---|---|
| Calorías | 520 kcal |
| Proteínas | 28 g |
| Carbohidratos | 45 g |
| Grasas | 24 g |
